Salir de la Angustia I: entrar en la calma

Salir de la Angustia I: entrar en la calma

Hay veces en que se nos instala una sensación en el pecho, un peso o una opresión, lo sentimos de un momento a otro o literalmente nos damos cuenta qué lo ha provocado, pero no somos capaces de quitarlo de encima, de adentro. Considerando que llevo alrededor de 5 días con una sensación tal y portándome mal en la escritura del blog, me di cuenta cuan relevante era abordar esta desagradable sensación que es tan común. Vamos a ello.
 salir de la angustia

Primero darse cuenta de que algo está pasando

Tengo la costumbre de escuchar con mucha atención lo que me pasa, lo que siento. Esta capacidad de sentirme y mirarme me ha llevado a momentos de profunda instrospección, pero también profunda angustia. Dependiendo de cuan centrada esta, de cuan ordenada esté, la misma capacidad de mirarme puede llevarme a lugares muy agradables o muy desagradables. Lo peor es cuando no puedes identificar con claridad qué es lo que te está ocasionando la sensación. Si no eres capaz de capear la ola, tienes que aprender a utilizar los medios a tu alcance para que la ola no te arrastre y termines deshecha en la playa con el traje de baño por cualquier parte y sintiendo que te vas a ahogar en la misma orilla del mar.
Si tu piensas que no tienes esa capacidad, quiero que lo pienses dos veces. Todas/os tenemos la capacidad de sentirnos, pero muchas veces y más comunmente de lo que debiera ser, las personas apagan esa función, consciente o inconscientemente. ¿Porqué? Básicamente por que sentir algo desagradable para lo que no encuentras solución inmediata o cercana, es para muchos, insoportable y prefieren por tanto distraerse o desconectarse.

Nuestras funciones de apagar el sistema

Hace muy poco leí un artículo maravilloso de Tara Brach, una psicóloga y profesora de Mindfulnes que ha sabido integrar la sabiduría de la meditación al espacio terapéutico. En el hablaba del caso de una paciente que había sido violada por su padre cuando pequeña. El caso es detallado con total pertinencia describiendo como la chica estaba totalmente congelada emocional, física y socialmente al momento de entrar a la consulta. A través de un trabajo terapéutico muy cauteloso Brach fue capaz de llevarla al momento en que ella había generado el mecanismo de protección para poder sobrevivir lo que estaba viviendo en su infancia. Concretamente había anidado y encapsulado las emociones en ciertas partes de su cuerpo con la promesa de que algún día, cuando fuera otra vez seguro pudiera volverlas a sacar y sanar lo que había experimentado. Esta experiencia le pudo hacer sentir que el hecho de haberse congelado en realidad había sido un acto más amoroso de una parte muy pura de ella misma que necesitaba ser protegida. Poco a poco, la que estaba encapsulado podía empezar a salir.
Sea cual sea la experiencia que estamos teniendo y especialmente cuando pasamos por proceso emocionales traumáticos o muy difíciles, activamos si no hay otra opción, mecanismo que nos permitan seguir viviendo y funcionando.
El problema surge cuando una vez pasado el problema o la situación de peligro seguimos funcionando como si estuviéramos allí. Ese es el signo de que necesitamos darle más energía al tema y considerar hacer un proceso terapéutico más profundo. No es tan fácil salir del “modo emergencia”, aunque no es imposible.
Por otra parte esto también se manifiesta respecto de hábitos de conducta, emocionales o físicos nocivos, que en última instancia nos pueden llegar a producir una profunda sensación de angustia.
Recuerdo cuando me encontré con esa charla de Tony Robbins en la que hablaba de que para entrar en un estado depresivo uno debía seguir un camino específico de rutinas y conductas emocionales y mentales. No era algo que se producía de la noche a la mañana, no es algo inmediato. Como cualquier otra cosa, como también lo hacen las enfermedades, tomamos una serie de pasos, decisiones y demás que nos llevan a un punto que podemos identificar como depresivo. Cada cual tiene su sistema. Todos creamos nuestros estados anímicos con un cocktail fantaástico de pensamientos, acciones, situaciones que si pudiéramos agrupar secuencialmente, veríamos que se repiten de manera efectiva y precisa para producir también ciertos estados anímicos que podemos reconocer muy bien.
Algunos de esos caminos los conozco muy bien e incluso los puedo detener a tiempo, pero otros me caen encima como cachetazos rápidos y certeros que si no logro abordar a tiempo me dejan bastante rato con un mal sabor en la boca.
Ahora en este preciso momento me siento así. Pero también justo hoy logré identificar por que. Viví una situación durante el fin de semana que me dejo muy angustiada. Al día siguiente me distraje y la situación desapareció de mi vista, pero no la sensación. La sensación sigue conmigo.
Algo tengo que hacer con eso y mientras no lo haga estará allí molestándome como una mosca en el oído.
El poder de darse cuenta de qué es lo que te produce angustia, hacer algo al respecto y cambiar la dinámica es una de las mejores formas para liberar un tema, pero hay muchísimas veces que la ruta y la forma no queda tan clara y ahí es cuando podemos pasar días pasándolo mal y considerando seriamente apagar el sistema por completo o simplemente entrar en un espiral de distracción sin fin.
En esos casos es muuuuy bueno poder meditar.

Si la solución no está a la mano hay que ir más lejos

Nuestra mente funciona la mayoría de los casos como una red de relaciones neuronales directas que mientras más transitadas, más reforzadas se encuentran.
Cuando se trata de mentalidades, es decir que tiendas por ejemplo a pensar que las causas de las cosas son siempre las mismas, tienes el problema de que rara vez te puedes liberar de una manera de pensar que siempre te lleva al mismo punto.
Necesitamos entonces algo que nos saque del camino, que nos permita pensar y más importante sentir desde otro angulo.
Visualiza tu cerebro como un vasto territorio. En él hay zonas donde hay mucho tránsito e igual que en el campo, cuando una ruta es transitada muchas veces, comienza a quedar una huella. Esa huella se vuelve más gruesa y marcada a medida que se vuelve más habitual y por supuesto cuando uno encuentra una huella en un lugar donde uno no sabe muy bien por donde ir, tiende a irse por ahí confiando en que el camino más transitado es el mejor o el más seguro.
No siempre es así.
Muchas veces necesitamos ir a ciertos lugares de nuestro cerebro para alcanzar soluciones que se encuentran muy alejados del mundo en el que habitamos normalmente. Cuando es así, entonces lo habitual no funciona y peor aún nos lleva de vuelta a lo mismo una y otra vez. Entonces como salir de la huella de comportamientos, emociones que tan cuidadosamente hemos trazado?
Si lo has intentado puedes saber con certeza que no es sencillo, que de hecho es bastante difícil desarticular un patrón de conducta al que estamos habituados a tal nivel que pensamos en él como si fuera parte de nuestra personalidad.
Los cierto es que eso no es más que un hábito y por suerte hay maneras muy eficaces de salir del mismo.
Ahora yo estoy terminando este articulo después de entender a que iba mi angustia, de tal modo que ya se como salir y de hecho está muchisimo mejor. Pero para hacerlo utilicé varias herramientas que me ayudaron a conectar con lo que no estaba viendo.
Ahora, quiero recalcar que generalmente lo que no vemos, no lo vemos porque es algo difícil o que nos duele. Si tenemos una sensación de sin salida respecto de un tema, tenderemos a huir en vez de quedarnos ahí, aceptar lo que estamos sintiendo y observar con mucha paciencia si no hay luz por ninguna parte.
Estando ahí, siempre, siempre hay algo de luz. Pero primero hay que estar ahí, y como dice Eckhart Tolle, no es una experiencia agradable, pero te traerá gran sabiduría.

La paradoja de salir

“La salida es hacia adentro”
 
Quiero darte algunas de las herramientas que yo ocupo. Las formas en las que yo salgo de ese lugar donde no quiero estar y en el que me he metido a mi misma. Tengo la firme idea de que cuando las cosas llegan a angustiarte es porque han pasado una serie de cosas antes que han tratado de advertirte que algo esta pasando y que tienes que mirar o abordar. Si no hacemos algo a tiempo la cosa va subiendo el volumen y se va poniendo cada vez más desagradable hasta que se vuelve insoportable. Lamentablemente, los seres humanos tendemos a no reaccionar a menos que las cosas se pongan realmente álgidas y entonces nos vemos forzados a observar lo que estamos viviendo. Ideal sería darnos cuenta cuando las señales son más suavecitas, pero no siempre se puede.
Entonces. Cuando ya estamos ahí, es hora de entrar. Piénsalo como el océano. Nuestro estado alterado es como la superficie, llena de olas, movimiento, fuerza, descontrol en medio de la tormenta. Pero si nos hundimos en el agua, es todo calma y silencio. Esto no quiere decir sumirse una catatónica ausencia o estado de distancia con todo lo que nos rodea, sino más bien buscar internamente el punto de calma. Salir del camino y probar algo diferente.
En concreto estas son las cosas que hago yo, para salir del camino, meterme bajo el agua y encontrar el rayito de sol o el hilito que me gue de vuelta a la calma.
  1. Hablar con alguien que te de REALMENTE una visión distinta de las cosas: la clave es tener a alguien así en la vida. Alguien que encarne eso. Alguien que te de una perspectiva diferente y que puedas conversar en profundidad esa visión. Lo que debes evitar es hablar con alguien que reconfirme tu visión o que la haga más grave. Tienes a alguien así? Si no comienza a buscarlo. No tiene que ser alguien que veas comunmente, puede ser uno de esos amigos profundos y hermosos que vemos rara vez, pero que cuando lo hacemos, es fantástico. Integral el valor de alguien así en tu vida. Si no tienes esta posibilidad continúa con las otras.
  2. Escuchar a alguien que hable desde un punto de vista más sabio que el tuyo sobre distintos temas  y que pueda abrir tu mente: Mi intento es ir una vez al año a ver a mi Maestra, pero el resto del tiempo, escucho charlas, leo, o veo videos de otros maestros que han dejado su huella por donde los pueda pillar. También voy sesiones de meditación o encuentros esporádicos. Lo que sea que me mantenga conectada con ese punto de verdad y calma (dos satsang que veo con frecuencia es las de Eckhart Tolle, Mooji y Papa ji).
  3. Meditar: Hace tiempo que no te dejo una meditación, pero creo que amerita. Kundalini Yoga tiene maravillosas meditaciones para cambiar el estado mental. Aquí una de las que más me gustan.

 

Cuéntame como te va y si te han servido estas recomendaciones. Como siempre, me hace feliz recibir tus correos con lo que sea que quieras compartir de experiencia y en los comentarios.

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Entre las cosas que puede que te interesen las 108 migas de pan, si lo tuyo es tener conocimiento prácticos semanales para aplicar de manera rápida y simple.
Si por otra parte te gustaría seguir un proceso de profundización más potente, te recomiendo el Programa de Felicidad Conciente. Un proceso de 30 días que cambiará completamente tu concepto de desarrollo personal.
La preguntas: hacer que la realización nazca de adentro

La preguntas: hacer que la realización nazca de adentro

No se si he hablado de las preguntas.
La verdad es que no lo recuerdo. Pero como cada día se hace más evidente que las preguntas son la mejor manera de generar reflexión, he asumido que ya es hora de darles un espacio importante, porque seamos conscientes o no, las preguntas son como anzuelos a nuestra atención y si logramos hacer las adecuadas, pueden revelarnos todo tipo de cosas sorprendentes que nuestro radar haría pasar de alto.
Te ha pasado alguna vez que alguien te hace una pregunta y tu dices “nunca lo había pensado así”, o, “si lo pones así, entonces claro”. Recuerdo una vez hace varios años que estaba en un auto camino a una fiesta con un grupo de amigos. Íbamos, como no era raro en esa época, más personas de las que estaban pensadas para el auto, por lo que yo iba sentada sobre alguien con el que estaba discutiendo sobre música clásica, específicamente de barroco . Mi favorito siempre fue Bach, pero en ese minuto no se que fue exactamente lo que me dijo mi amigo sobre la música, y las teclas del piano, y la resonancia, que literalmente pude sentir como algo se abrió en mi cabeza. Lo sentí físicamente. Como cuando una se trona los dedos y algo se suelta, pero esta vez en mi cerebro. Y como me di cuenta (darse cuenta es fundamental para que se aprecie), me sentí feliz de que algo se hubiera abierto en mi gracias a lo que me dijo mi amigo (gracias Hugo).
Ahora.
Lo cierto es que no recuerdo ni remotamente que fue exactamente lo que me dijo -lo cual en definitiva no es tan importante-, pero si puedo recordar la sensación de que yo estuviera contemplando una posibilidad, una realidad, una dimensión que hasta ese minuto no había existido para mi.
Las preguntas hacen eso.
Lo hacen de una manera infinitamente más directa y simple. No por nada era el instrumento de reflexión y pedagogía favorito de Sócrates.

Pasar la pelota al otro lado de la cancha

Hace muy poco me encontré con un artículo en el cual una mujer comentaba los nuevos ejes educativos basados en los Proyectos Escolares.
Contaba como en el intento de concientizar sobre el tema de los eventos sociales cataclísmicos, como genocidios, dictaduras o estados de represión, que requerían una reflexión intensa y profunda,  hasta ese entonces siempre había tenido que optar por hacerles leer uno o dos libros icónicos sobre el tema.
Estos libros, que generalmente constituían un esfuerzo magno por parte de los alumnos, implicaban que en uno u otro momento siempre apareciera un alumno que pusiera la pregunta “¿por qué tenemos que leer este libro?”. Ante lo cual la profesora salía con una respuesta estándar, estilo “para que estos hechos no se vuelvan a repetir”.
Los alumnos pasivamente entendían el concepto de dicha importancia y la discusión quedaba hasta ahí. (Este dilema de querer hacer conciencia a las nuevas generaciones sobre eventos de horror pasados ha sido abordado de manera interesante en películas como la Ola).
Pero como siempre que queremos transmitir una idea desde afuera, existe una especie de frustración al observar que las grandes reflexiones que nos cambian la vida, no pueden ser impuestas. Deben nacer desde el interior, deben surgir de las personas como realizaciones propias.
En el artículo la profesora quería constatar el impacto que había empezado a producir la implementación de los proyectos escolares como método para la realización propia. Sin ya pedir la lectura obligada de los clásicos libros, la profesora simplemente, comenzó a hacer algo distinto:
“Cuando llego abril, cada estudiante de séptimo grado leyó una o más de las novelas de nuestra selección sobre adolescentes en el holocausto o en circunstancias históricas similares, y entonces se les pedía que consideraran las siguientes preguntas:
 
-Porque recordamos eventos cataclísmicos?
De qué manera recordamos instancias de violencia masiva?
Por qué estas historias deben ser contadas?
 
 
Lo sabía desde hace tiempo pero lo había olvidado, que lanzar preguntas en vez de respuestas a las personas jóvenes les haría pensar con intensidad. Estaba contenta de ver que darles opciones y libertad hacía que ellos comenzaran a hacer sus propias conexiones. Paré de tratar de enchufarles más información y comencé a regresarles sus propias preguntas. Cuando alguien me preguntaba si eso que estaban leyendo había pasado en otras partes, les pasaba otro libro o los dirigía a un sitio web, sin decirles nada más. Las preguntas llevaron a otras preguntas, lo que llevó a investigación, que llevo a más preguntas y más lectura y más aprendizaje”.
 proyecto de memoriales 1proyecto de memoriales
Eventualmente la profesora los instó a crear sus propios monumentos memoriales. Pequeñas maquetas que ilustráran un momento, un hecho o una idea. Así aparecieron distintas propuestas que representaban todo tipo de temáticas de discriminación y reflexión social, un trato artístico y simbólico del tema y finalmente la materialización y conexión con los temas a un nivel mucho más profundo.
La historia terminaba con una selección de una o dos de las maquetas para la realización en tamaño natural del proyecto. La profesora y más importante, los alumnos estaban profundamente tocados por la travesía de entender y querer honrar. La realización había surgido desde adentro.
 No le puedo enseñarnada a nadie.Solo puedo hacerlospensar.-Socrates
Esto es lo que hacen las preguntas.
Trasladan la pelota al otro lado de la cancha. Incitan el movimiento. Ponen luz sobre algo que no necesariamente estaba siendo visto, e incluso sentido.

Las preguntas y la claridad

Cuando nos preguntan directamente sobre un tema que no hemos sido capaces de ver o del cual nos hemos olvidado, de pronto se produce una claridad. Las preguntas dirigen de manera enfocada nuestra atención hacia un cierto punto y si son hechas de la manera adecuada pueden efectivamente develarnos la verdad. Pero tienen que ser las correctas. Tienen que tener la capacidad de apuntar hacia donde realmente vamos. He ahí que sea todo un arte aprender a como hacer preguntas que nos revelen la verdad.
Eso es lo que hace a un buen entrevistador.
Hay una película que ilustra muy bien este punto.
Se trata de El desafío: Foster contra Nixon.
Para aquel que le guste observar el curioso moverse del destino, el absurdo y misterioso modo en que las cosas se revelan y a manos de quién, les recomiendo esta película. En ella, se observa a un periodista de espectáculos queriendo desenmascarar al escurridizo de Nixon. Un poético clásico: El bufón que desenmascara al rey embustero.
Y ¿cómo? sabiendo, en el momento adecuado que es lo que debe preguntar.
Eso, como cada cosa significativa, requiere presencia. Estar presente, estar atento, estar consciente.
Entre las prácticas budistas existe una que se conoce como meditación contemplativa. No se enseña de inmediato, requiere de un práctica anterior que te permita poder sostener la atención en el tiempo y consta de lo siguiente:
Se te entrega una frase. Y esta frase debes sostenerla en la conciencia. Cada vez que la frase se vaya, simplemente la vuelves a instalar.
Digo simplemente porque la acción es simple, pero en sí no es sencilla.
De esta práctica se deriva la sabiduría de todo en todo. Porque cuando sostenemos nuestra mirada sobre algo durante el tiempo suficiente, sin distraernos, sin ausentarnos, entonces la cosa empieza a vaciarse.
Me acuerdo de ese juego que teníamos cuando niños. Repetíamos una palabra y de pronto, llegaba un momento en que perdía la conexión con su significado, se producía un extrañamiento y la palabra, quedaba por unos instante como vacía.
La pregunta es como la puntería y nuestra atención es la flecha.
Con esa capacidad puedes traer, esa experiencia de realizar, de darte cuenta.

Los sueños

Existen tres maneras generales de reaccionar a la presión y al estrés.
Una es reaccionar con actividad obsesiva hasta que el problema se resuelve.
Otra es reaccionar con molestia, ira o irritabilidad hasta que el problema se resuelve.
La tercera es reaccionar con evasión, distrayéndose, ausentándose.
Yo pertenezco al último grupo. Cada vez que las cosas se ponen color de hormiga, mi tendencia es a irme tan adentro que pierdo la sensación de conexión, me pongo distraída, se me olvidan las cosas, llego tarde, etc.
Los sueños siempre fueron una manera de irme lejos, de ausentarme, pero como en cada caso y en todos, los sueños son una manifestación de una intención de la voluntad. Por más lejos que los pongamos de nuestra realidad, ellos representan un ancla de lo que íntimamente proyectamos para nuestra vida.
Si unimos las preguntas con los sueños, cosas curiosas suceden.
Y si unimos la conciencia, las preguntas y los sueños, cosas aún más curiosas suceden.
Y todas estas cosas que suceden están asociadas con la capacidad de revelarnos una ruta hacia el ser, como la contemplación. Los deseos son espejos de un anhelo más profundo de reconocer, hasta lo más sutil de los sutil, la verdadera naturaleza de lo que somos. Y si ese proceso se realiza con verdad, te llevan si o si al quiebre con el mundo de los espejos.
Por que sí: los deseos son como migas en un camino que no existe.
Nada te falta. Nada te sobra.
Pero esa verdad debe ser percibida más allá de las imágenes.
Hasta entonces están las migas de pan y la sabiduría que emana de despejar las ilusiones.
Por eso hoy, quiero entregarte esta guía. Es parte de la Ruta de lo sueños.
Si en algo te interesa esto,
la acción de este artículo tiene que ver con responder la lista de preguntas que vienen en la guía. Después de ellas, vendrán unos tres o cuantro correos que son antesala del curso.
Sí, hay un curso al final. Podrás participar o no, pero hasta llegar a él, aprovecha estos recursos porque en ellos va esta intención de preguntar para aclarar y así aprender realizando sueños.
Una pregunta para que respondas en los comentarios: ¿Tienes alguna experiencia con una pregunta que te haya cambiado la percepción de las cosas? ¿Cuál fue?
**Referencia:
Artículo en inglés mencionado: http://www.bie.org/blog/literature_deep_inquiry_makerspace_memorial_projects_for_the_holocaust_othe
Ser intencional, tener tiempo, abrir el misterio

Ser intencional, tener tiempo, abrir el misterio

¿Qué significa ser intencional en nuestra vida y por qué puede ser realmente beneficioso? Si estas en un momento de la vida en el que sientes que no tienes idea de lo que estas haciendo y por qué estás donde estas, esta entrada te puede ayudar.

Estaba leyendo este correo de Michael Hyatt, uno de los referentes en el mundo estadounidense en el área de productividad.

La reflexión tenía que ver con la importancia de ser “intencional” en el modo de vivir la vida y desarrollar tu carrera. Hablaba de que para hacer de nuestro trabajo una experiencia plena era necesario tener tres elementos: Primero, pasión por lo que haces, que te guste, que te apasione. Segundo, ser bueno en ello. No basta con que algo te guste, tienes que entregar algo de valor, dar un aporte. Y tercero que alguien esté dispuesto a pagarte por lo que te gusta. La intersección de estas tres cosas define lo que sería una actividad o trabajo satisfactorio y pleno.

satisfacción

Y contó esta historia, una mujer, una doctora se le acercó tras una de sus conferencias para decirle que ella nunca había sido “intencional” respecto de su carrera. De hecho pensaba que se había dedicado a ser doctora porque su padre lo había sido y sentía que no había tenido otra opción. Trabajaba para una clinica privada en la que no tenía tiempo de ver a los pacientes y se sentía totalmente abrumada, como si fuera una pieza dentro de una maquinaria sin sentido. A pesar de que ganaba muchísimo dinero, se sentía completamente miserable. Mientras contaba su historia, la mujer rompió a llorar.

Más adelante, en el mismo artículo, Hyatt contaba la historia de otra mujer con una situación muy similar. Después de mucho tiempo ejerciendo como médico en una clínica corporativa, cansada de trabajar muchas horas, de no tener tiempo para ver  a sus pacientes de manera más personalizada decidió renunciar. Después de un tiempo se reencontró con su profesión, abrió una consulta privada y se dió todo el tiempo del mundo para atender a sus pacientes como siempre le hubiera gustado hacerlo.

Cuando leí la primera historia pensé. Esta mujer necesita renunciar y descubrir qué es lo que realmente quiere. Tiene que darse el tiempo. Y luego me dije, pero no todo el mundo se puede dar ese lujo. No todo el mundo puede llegar y renunciar y pensar y darse vueltas y descubrir en una epifanía su destino. De hecho, la mayoría de la gente corre desesperadamente de un lado a otro sin poder darse el lujo de cuestionar lo que se siente obligado a hacer. Para estas personas pareciera no haber tiempo, no haber espacio.

Cómo ser intencional puede abrir el tiempo

Hace un tiempo atrás cuando estaba haciendo la publicidad para el curso de meditación hice una pregunta a todos las lectoras y lectores acerca de qué harían si tuvieran más tiempo.

Aun me conmueve la cantidad de respuestas que hubo. La enormidad de personas que escribieron expresando la sensación de no tener tiempo de sentirse completamente abrumados era inmensa. La cantidad de personas queriendo tener más tiempo para su gente también. Desde entonces me empecé a preguntar cómo, como se puede hacer esto, como se le puede crear tiempo a las personas para que puedan realmente cambiar esa sensación interna. Yo se que la meditación es crucial. Lo creí entonces, y lo creo ahora y en realidad me parece que siempre lo creeré. Pero la meditación no es para todo el mundo y muchas veces no es para todas las etapas en la vida de las personas. A veces lo que necesitamos es algo más cercano a la locura en la que vivimos, para así ir creando un caminito, una ruta que nos lleve al silencio y a la paz y al tiempo y al sentido.

Así que me seguí dando vueltas en esto.

Cuando leí el articulo entonces algo me resonó. Esta idea de la intención con la que hacemos las cosas es como lazar una flecha con una cuerda atada a ella. La cuerda permite que cada vez que avanzas te acercas más al objetivo donde la flecha fue clavada. Significa que tienes una ruta, un plan un objetivo que puede servir de brújula para cuando quieres obtener algo. No digo una casa, no digo un auto, ni un viaje a la luna, ni un paseo en yate, ni el premio a la mejor bailarina, ni el nobel, ni nada estrafalario y lejano. Digo por ejemplo, tener más tiempo. Sí. Ser intencional respecto de tener más tiempo. Trazar un plan para tener más tiempo. Hacer una ruta. Crear el camino que te ate inevitablemente a horas de libertad para estar con tu gente, para dormir, para leer, para ir al cerro, para quedarte echada con la panza al sol. Más tiempo.

Pero ¿cómo se hace esto?

Ser intencional significa hacer un esfuerzo para dejar de reaccionar y empezar a decidir, proactivamente lo que quieres hacer de ante mano. Cómo puedes conseguirlo, como puedes crear esa realidad.

Primero creo que tienes que saber que es como construir una casa y que necesitas ese objetivo. Lo ideal hubiera sido que alguien nos hubiera enseñado de chicos a hacer pequeños esfuerzos que resulten en algo concreto. Que alguien nos hubiera enseñado a ser estables en nuestra intención. Mientras más estable, mientras más intensa esa intención, más posible se hace que podamos alcanzar lo que sea que queramos.

Por ahora quiero soñar con que es posible que una gran cantidad de las personas que realmente lo desean puedan tener más tiempo. Se creen un plan, generen la ruta y no sigan viviendo como que alguien, la vida, el mundo, le está robando este bien tan extraordinariamente preciado que es el tiempo.

La imagen del velero

Ahora bien. Todas estas ideas de la ser “intencional” creo que son muy importantes. Creo que son la brújula para no perderse y no terminar en cualquier parte. Pero siempre tiene que haber un poco de magia y misterio en el camino. Tampoco se trata de volvernos unos freaks del control, obsesionados con el más mínimo detalle para que nada se nos escape. Al igual como uno lo hace en un velero, tienes que sostener el timón con la noción consciente de donde vas, pero con la claridad de que estas en un barco a merced del mar. Para que el viaje sea suave y lleno de fluidez, es necesario que observemos a donde y como esta el viento y el agua que nos empuja y nos sostiene.

El ser intencional desde esta perspectiva implica que sabes donde quieres ir, pero que tienes que estar atenta/o al camino. Que debes ser capaz de adaptarte. O que si te es muy difícil identificar lo que quieres, que tienes un nivel atención de donde estás y saber si quieres o no estar ahí.

A veces es difícil, lo sé. A veces y en realidad en muchas ocasiones lo que queremos es olvidarnos porque parece muy difícil mantener el timón en curso. Pero si en verdad estas insatisfecha/o lo mínimo es que puedas sopesar hasta que nivel esto es así, para mantener el fuego andando. Al menos hasta que puedas estar bien donde sea y como sea.

La búsqueda y la intencionalidad no es más que un acuerdo con nosotros mismos para evidenciar en el tiempo que estamos comprometidos con nuestra felicidad. Y eso, eso es lo que vale oro. Eso es lo que construye el camino del misterio.

Los ritos son eso, los hábitos, el feedback positivo, los actos y palabras son eso. Gestos en el que se ve reflejada nuestra verdadera intención, para la conciencia, y para el misterio. Este misterio es el que te va a sostener y que va abrir el tiempo cuando tu sientas que no hay más espacio.

La importancia del sentido en el ser intencional

Algunas veces sin embargo, el misterio aparece y no nos damos cuenta. Esto tiene que ver con que si somos capaces o no de percibir y disfrutar lo que aparece. No es que tengamos un problema es solo que hemos llegado a un momento en que quizás estamos tan abrumados con lo urgente que no nos damos cuenta de los detalles, de lo suave, de lo sutil que se mueve a nuestro alrededor. El tiempo no es un valor por si mismo. Esta al servicio del sentido que le demos, del enfoque que tengamos, de dónde esté nuestra atención. Y esto es clave. Sea como sea, tienes que tener un momento del día en el que puedas darte cuenta. Idealmente dos. Antes de empezar el día y antes de terminarlo. Si eres capaz de controlar lo que sucede en los pocos momentos antes de entrar y salir de la conciencia, entonces todo lo que pasa durante la noche será como regar el árbol del cambio.

Son un sin número la cantidad de ejemplos donde se ha comprobado la fuerza de lo que sucede cuando comienzas el día y cuando lo terminas. Si tu día comienza mal, abrumado, urgente, corriendo, es mucho más difícil poder cambiarlo. No es que sea imposible, solo más difícil. Y creo que las cosas ya tienen su desafío suficiente para ponerle además otro bloque encima. Una pequeña rutina, en la que le demos prioridad a lo que realmente nos importa puede hacer una diferencia tan inmensa que no te lo puedes imaginar. A mi me toca convencerte a que lo pruebes y te convenzas por ti misma/o de que variaciones tan pequeñas pueden significar el cambio del sentido. Desde ahí se despliega todo lo demás. Y de nuevo el misterio.

Si te interesa probar como nos va con esto, vamos a hacer un experimento.

Probemos que puedes volverte intencional respecto de tu felicidad. Y más concretamente del uso de tu tiempo. Hice un pequeño material para ayudarte a pensar y crear ese espacio. Es un plan. Un plan maestro para repetir cada día y que puedas empezar a generar el tiempo que quieres para ti. Como todo plan maestro, debe ser tan sencillo que un niño lo pueda seguir. Si un niño lo puede seguir entonces tu también. Y como todo plan maestro implique que tiene resultados concretos. Simples y concretos.

Para descargar el Plan haz click aquí.

Por favor cuéntame que piensas de esto. ¿Tienes alguna idea de como hacerlo mejor?, sobre ¿qué puede abrir más y más la ventana para cambiar las rutinas y que la vida sea más holgada y con aire? ¿Qué has descubierto tu?

Lo primero y lo último: satisface a tu alma. Saludando a Maya Angelou

Lo primero y lo último: satisface a tu alma. Saludando a Maya Angelou

Cada parte, cada voz en nuestro interior clama por algo. Nuestro cuerpo nos habla de todo tipo de deseos y necesidades. Nuestras emociones otro tanto, nuestra mente, qué decir. Y de todas estas hay una que sin embargo satisface a todas las demás. Cuando satisfaces la necesidad de tu alma todas las otras voces felizmente se acallan. Por eso, si has de satisfacer a una parte de tí, siempre, trata de satisfacer  primero a tu alma. Todo lo demás seguirá.

Los libros y los estantes donde estaba Maya Angelou

Cuando era chica una de las cosas que más recuerdo son los objetos y especialmente los libros que veía una y otra vez en el estante de la habitación de mi mamá. Los bordes largos y angostos con letras doradas, verdes, negras, con tipografías simples o elaboradas. La tapa del Bhagavad ghita en inglés cuando solo era la confusa imagen de un hombre que lucía perturbadoramente como una mujer. Recuerdo los titulos que volvían una y otra vez a mis ojos, The Other Bible, Gentle Gyants, Juan Salvador Gaviota, The god of small things y finalmente el libro de cuya autora quiero hablar hoy, I know why the cage bird sings, “Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado .

Me acuerdo cuando el jefe de mi mama de esa época le trajo este último. Entre los cuatro o cinco textos venía este libro de bolsillo, tan poco apetecible a pesar de la novedad de su título. John solía ser la fuente de varios de los libros que mi mama leía en las noches al llegar de la oficina y la razón por la cual varios de ellos estaban en inglés. La lectura y mi mama tenían rituales. No había placer mayor para ella -aún es así- que la promesa de la lectura bajo el cobijo de las colchas en la noche. Desde mi habitación yo podía disfrutar con una sonrisa, la ocasional carcajada o el sonido infaltable de esa tos aclaratoria, una sola, que jamás ha fallado en el ritual nocturno de mi madre.

Cuando yo aún aprendía las primeras palabras y luchaba por ir desarrollando el hábito de leer, trataba de competir con el paso veloz de su lectura leyendo solo la última palabra de cada línea, muchas veces retrasándome al paso rápido de su mirada a través de las letras. Y luego de unas cuantas páginas, cuando ya era evidente que no la podría alcanzar y renunciaba al deseo de ganarle, mi mirada volvía a caer sobre el lomo de los libros y allí estaba ese, el de las letras  floridas, de colores pasteles con la imagen de una señora negra que parecía una maestra con una historia poco entretenida que contar.

Solo este año, un domingo en el que retomábamos la tradición de los tallarines, luego de un viaje fugaz por USA, mi mama volvió hablarme de la mujer del libro que yo conocía tan bien por fuera, jamás por dentro. Me daba cuenta mientras ella me hablaba de Maya Angelou, como yo curiosamente había separado al libro de su autora, como si su nombre y su creación volaran separados por imagen y sonido. Para mi, Maya Angelou no era esa mujer en la tapa de aquella novela. Su nombre era exótico, su imagen en esa imagen, no. Yo pensaba todo esto, mientras mi mama hablaba entusiasmada señalando el libro sobre la mesa, la última auto biografía – después supe- de esta mujer que había sido violada a los 7 años y que había dejado de hablar por 5 luego de pensar que por pronunciar el nombre de su violador este había muerto tras repetidos golpes pocos días después.

maya

Unas semanas antes me había encontrado un video sobre el amor. Allí una anciana hablaba con voz pausada e hipnótica. Hablaba del amor en una forma simple e inmensa a la vez. Era así porque su relato y visión nacía de la experiencia extraordinaria que era su vida. Cuando lo vi, no sabía que se trataba de Maya.

Mi mama servía la comida y me contaba sobre la madre de Maya Angelou, y me hablaba mientras comíamos los deliciosos tallarines y mientras íbamos en el auto al cine. Cómo yo no puedo contenerme cuando algo me fascina, mientras me hablaba en el auto, me fui buscando en el celular más información sobre esta mujer que leyó un poema en la toma de poder de Clinton el año 93 y que fue mentora de Oprah Winfrey por más de 30 años. Hasta que a mitad de camino, dí con uno de los varios artículos que Maria Popova había dedicado a la escritora. En ella, sin trucos Maya hablaba sin hablar del poder sanador de la creación humana en el contexto de su experiencia de violación cuando pequeña:

To show you … how out of evil there can come good, in those five years I read every book in the black school library. I read all the books I could get from the white school library. I memorized James Weldon Johnson, Paul Laurence Dunbar, Countee Cullen and Langston Hughes. I memorized Shakespeare, whole plays, fifty sonnets. I memorized Edgar Allen Poe, all the poetry — never having heard it, I memorized it. I had Longfellow, I had Guy de Maupassant, I had Balzac, Rudyard Kipling — I mean, it was catholic kind of reading, and catholic kind of storing.

[…]

Out of this evil, which was a dire kind of evil, because rape on the body of a young person more often than not introduces cynicism, and there is nothing quite so tragic as a young cynic, because it means the person has gone from knowing nothing to believing nothing. In my case I was saved in that muteness… And I was able to draw from human thought, human disappointments and triumphs, enough to triumph myself.

[Para mostrarte… como del mal puede surgir el bien, en aquellos cinco años leí todos los libros del la Biblioteca escolar para negros. Leí todos los libros que pude conseguir de la biblioteca escolar para blancos. Memoricé a James Weldon Johnson, Paul Laurence Dunbar, Countee Cullen y Langston Hughes. Memoricé obras completas de Shakespeare, cincuenta sonetos. Memoricé a Edgar Allan Poe, toda la poesía -sin haberla escuchado nunca, la memoricé. Tenía a Longfellow, tenía a Guy de Maupassant, tenía a Balzac, Rudyard Kipling- quiero decir, era un tipo de lectura católica, y una forma católica de hacer historias.]

[…]

[De este mal, que era un tipo de mal extremo, porque la violación en el cuerpo de una persona joven, más a menudo que no, introduce el cinismo, y no hay nada más trágico, que un joven cínico, porque significa que la persona ha pasado de no saber nada, a no creer en nada. En mi caso fui salvada por la mudez… Y fui capaz de sacar del pensamiento humano, de las desilusiones y triunfos humanos, suficiente para yo misma poder triunfar.]

Recuerdo lo mucho que me impactó esa idea de pasar de “no saber nada, a no creer nada”. Y como en ese vacío anidaba el cinismo, cuando en ella, en Maya, como si fuera una antorcha, había logrado anidar el triunfo de la fortaleza.

En mi casa se canta una canción. Es la canción del aromo. Es una canción folklorica que habla de un aromo solitario al que todos los otros árboles envidian por su espacio, por sus flores, sin saber el esfuerzo y la lucha que debe hacer para sobrevivir de la roca, del viento, del aislamiento. Como produce belleza de su experiencia de dolor, como hace flores de sus penas.

Maya habla de esto sin ningún rastro de derrotismo. Lo hace para demostrar que existe una gema de lo humano que puede ser extraida incluso en la peor de las oscuridades. Su vida no fue fácil. Y justamente porque su vida no fue fácil, es que cada gesto de generosidad y altruismo de su parte resulta un asombro y una joya.

Escogiendo aprender

Cuando mi mama me hablaba primero de la madre de Maya, yo imaginaba a una madre ideal. Solo después supe que como la Doctora Angelou decía, había sido una pésima madre de niños pequeños y una excelente madre de jóvenes hacia la adultez. Ese libro que mi mama me había mostrado y que Maya escribió alrededor de los 80 años, era uno de los últimos gestos de ella para entender a una mujer central en su propia vida, pero llena de contrastes. Maya tuvo la impresionante cualidad de aceptar, amar y aprender de la mujer que la abandonó en su primera infancia. Ese es uno de los impactos de esta oda del amor que pudo hacerle después y que tan bellamente se expresa en este video.

Cuando encontré el video completo de esta entrevista me la pasé llorando de emoción. Maya me hace creer que vivir desde lo más profundo de una fidelidad interna es posible. Y de todas las frases que coronaban el relato, la que más profundo me caló fue aquella del alma, que es la idea central de este texto.

Cuando Maya honra a su Madre, la mujer que la abandonó dos veces, que la salvó también, tratando de entenderla como ella dice, de crear una imagen completa de ella en este pedazo de su autobiografía, enseña una lección profunda que resuena en mi como el verdadero compromiso del amor, que siempre esta atado a la idea de la verdadera libertad, de la verdadera dicha, de la verdadera plenitud. El dolor o la irresolución es siempre una forma de alarma sobre una zona en nuestro interior que debe ser dilucidada, lavada, puesta al sol.

Es por eso que de todas las ansiedades, de todas las peticiones, de todos los deseos y necesidades, el primero y último en prioridad siempre debe ser el del alma. Solo esa petición contiene a las demás. Satisface a tu alma, y todo lo demás seguirá. Para Maya esto era hacer lo correcto. Ese es el verdadero dialogo y clamor de la via dhármica, de la vía que no genera más ataduras, más ruedas y que en última instancia lleva a la liberación.

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Sacando las capas de tu personaje: imaginación y conciencia

Sacando las capas de tu personaje: imaginación y conciencia

Todos los días estamos tratando de dilucidar como son lo demás. Qué piensan, que sienten. Sea cual sea la razón por la que te sumerges a reflexionar sobre que es lo que sucede con otro, la entrada de hoy vuelva la atención sobre lo que esta pasando dentro de ti y algunas formas diferentes de abordar la definición de lo que crees que eres.

personaje

La señora K se sentó frente al comité a exponer su caso. Explicó en detalle lo mucho que le atemorizaba relacionarse con los demás. El comité tomó el caso y comenzó la discusión del problema.

Esto resumía lo que alguien muy cercano a mi hacía cada vez que quería resolver o evaluar algún conflicto interno. Había una serie de personajes que le ayudaban a dilucidar dilemas y conflictos importantes de su vida. Me acuerdo que cuando me contó me quedé fascinada. Era una forma tan creativa de hacer dialogar a las distintas partes que habitan dentro de una/o. Todas esas visiones que discrepan y tienen argumentos contradictorios dentro de nosotras/os. Algunos le llaman a esto la batalla entre el corazón y el raciocinio. Otros distinguen solo una nube de pensamientos dispersos y otros como la persona de la que hablo crean una situación imaginaria que les ayude a aclarar las distintas visiones que normalmente tenemos de las cosas.

La imaginación tiene la extraordinaria posibilidad de ser una herramienta con infinitos usos. Pero lo cierto es que no son muchas las personas que la usan intencionalmente de manera práctica para ayudar a resolver conflictos o dilucidar problemas de su propia vida. Más bien lo contrario. Muchas veces cuando tenemos un problema, nuestra imaginación nos juega en contra y en vez de darnos soluciones nos empieza a agravar el problema. Hemos hablado un poco de este fenómeno en las entradas sobre las distintas mentes (negativa, positiva, neutral) y en general cuando hablamos de la necesidad de poder domar un poco este caballo loco que tenemos en la cabeza.

En términos de espiritualidad, la imaginación tiene un potentísimo rol liberador. Amma dentro del recomienda activamente en el Bhakti yoga, el yoga de la devoción, utilizar esta herramienta para poder sentirnos en presencia de lo divino, llevarnos a estados emocionales de profunda intensidad por medio de la imaginación. Y funciona.

Pero la entrada de hoy es sobre un uso particular de la imaginación. Te he estado hablando del Curso de Autoconocimiento y Escritura, y en él hay otra área de la que te quiero contar un poco y que tiene que ver con los personajes y el impresionante ejercicio que es crear uno para develar varias capas ocultas de nosotros mismos.

Un personaje

De alguna manera todos creamos un personaje de quién somos. Nos identificamos más o menos con una idea de lo que nos mueve, lo que nos gusta, lo que no nos gusta, de lo que tenemos miedo, nos motiva o hace soñar. Pero no muchas veces miramos con detenimiento a este personaje con el que tan firmemente estamos identificadas/os.

Cuando quieres construir un personaje para una historia debes saber exactamente quién es. Y con “quien es” me refiero a todas aquellas cosas que hacen de marco general para que alguien se comporte, sienta, piense y actúe de una manera determinada. Necesitas saber cual es su historia, como se crió, que es lo que más teme, que es lo que más ama. Cómo se viste, como habla. Todas estas cosas son importantes porque es la única manera en que sabrás como ese personaje actuará en tal o cual situación. Es importante porque lo que el personaje “es” o más bien cree ser determinará cosas fundamentales en la historia que quieras contar.

Hay algo especialmente interesante en esto y es que cuando ves a tu personaje tienes que ser brutalmente honesta/o. En sus debilidades y en sus fortalezas. En lo que oculta, en lo que sabe de si mismo. Porque esto es lo que determina si el personaje es creíble o no, si actúa de acuerdo a lo que es en todas sus dimensiones. Me acuerdo hace varios años cuando salió la película el Silencio de los Inocentes. Una de las protagonistas era encarnada por Jodie Foster quien no quiso aparecer en la segunda parte de la saga, pues sentía que el personaje que habían creado para ella no era coherente con el personaje original. El rol lo tomo Juliane Moore. Lo hizo muy bien, pero Jodie Foster tenía razón (en mi opinión). Clarice Starling en El silencio de los inocentes y en Hannibal no son la misma persona.

¿Cuál es la relevancia de esto para nosotras/os? El lograr que un personaje sea coherente en el sentido de que logremos que no traicione lo que realmente es, esta determinado por cuan bien lo conocemos, cuan bien entendemos sus contradicciones, sus tendencias y sus debilidades. Un ejemplo hermoso de como funciona bien la coherencia y la motivación de un personaje se da en la película Pulp Fiction. El personaje de Butch, personificado por Bruce Willis es introducido cuando niño con la historia del reloj de su padre. Sin esta historia inicial nosotros nunca podríamos justificar que él decida volver a su casa luego de que ha decidido traicionar al jefe de la mafia solo para buscar un reloj sea de su padre o no. La historia que nos cuentan al principio de los esfuerzos brutales que tuvieron que hacer dos hombres por traspasar el reloj a él, es lo que permite que el resto de la historia se produzca.

Nosotros al igual que los personajes tenemos códigos y coherencias que están determinados por los ejes de lo que consideramos importante y lo que nos define. En la serie policial Wallander, un personaje le aconsejaba a dicho detective sobre como se resolvía un crimen: “mi marido siempre decía que la gente mataba por amor. Tu simplemente debes descubrir que es lo que la gente ama”. Claramente esta es una interpretación suelta de lo que es el amor, pero se aplica a qué es lo más importante para la vida de alguien. Esto es lo que determinará su actuar en toda clase de cosas.

Para algunos es la comodidad, para otros la seguridad, para otros el respeto, el sentirse acogidos, tener prestigio, crecer, etc. Cada una/o de nosotros tiene un eje de motivación, algo que nos impulsa y es esencial identificarlo para poder entender nuestro movimiento en la vida y el mundo.

Este ejercicio de identificar estas cosas es lo que hace que al crear un personaje te tengas que preguntar y responder una serie de interrogantes sobre lo que lo mueve para así poder explicar y predecir su comportamiento. Lo curioso es que esto escapa completamente a lo que nos preguntamos y respondemos de nosotros mismos. Claramente no nos preguntamos todos los días sobre lo que más amamos en el mundo, o que es lo que más tememos, de donde venimos y en que medida eso determina o parece determinar las desiciones que tomamos.

Recuerdo una pregunta que le hicieron a Robert Mckee sobre la necesidad de definir a los personajes para una historia y sobre cómo era importante que el mundo en el que éste se movía debía ser acotado, que no podía ser cualquier lugar en cualquier parte. Mckee lo decía clarísimo. El guionista al que estaba asesorando se resistía a la idea de que debía definir exactamente de donde en Estados Unidos era el personaje. Le decía a Mckee, “es el típico americano” (entendiendo esta cosa de decirle americano a los estadounidenses). Y Mckee lo miraba con cara de eres un estúpido, diciendo que no existe eso del típico americano. Un hombre de Nuevo México o Texas es totalmente diferente de alguien en san francisco o en nueva york, nacido en medio del desierto  o en lo grandes lagos. La cualidad de acotar o definir al personaje es lo que le da realidad y verdad a lo que sea que este haga, pero sobre todo le da la posibilidad de evolucionar, de moverse, de crecer.

Cuando no somos capaces de definir con claridad eso que nos compone, por más difuso que nos parezca a nosotras/os, es como si dejáramos pasar la vida entre los dedos, sin distinguir diferencias o avances en nuestra historia. No somos capaces de sentir y ver nuestro proceso, y en eso, nuestra evolución.

Tony Robbins suele decir que la percepción de la felicidad está íntimamente ligada a la sensación de avance, de hacer progresos. Y eso requiere esencialmente tres cosas. Saber de donde partimos, a donde llegamos y si hay una diferencia entre las dos en el tiempo.

Para que puedas utilizar algunas de las herramientas de lo que vemos en el curso, te dejo, pequeños tips que requieres para conocer a un personaje, de manera que lo puedas aplicar en ti. Para saber tu progresión, para saber distinguir lo que hay detrás de esta historia que vives y para definir con toda claridad eso que regula, como lo hace de alguna manera la serie de experiencias que has tenido, define las opciones que tomas y el tipo de vida que estas viviendo.

Aclaración

Quiero aclarar tres cosas.

La primera es que tanto las experiencias que hemos vivido, como lo que nos define a nivel de estructura, no constituye la base de un determinismo social y psicológico. Estos ejercicios justamente buscan liberarte de cualquier tipo de determinismo basado en la relativa inconsciencia que puedas tener de ti misma/o. Es decir, si existe algún tipo de determinismo, ese se llama inconsciencia. Solo cuando comenzamos a conocernos es que podemos romper ese ciclo de predisposición interna a un cierto tipo de experiencias y eso es lo que queremos empezar a hacer.

La segunda es que nada de esto quiere decir que creo que uno puede controlar completamente su destino. Siempre hay un porcentaje de esfuerzo pero el factor definitivo siempre es la Gracia, ese misterioso toque de “otra cosa” en todo lo que vivimos. Lo único que podemos controlar es nuestra actitud hacia las cosas, nada más.

Tercero, una vez que conocemos lo que queda es soltar. De nada sirve conocer para quedarse pegado eternamente en lo que internalizamos de nosotros mismos. Identifica la paja y simplemente separala del trigo. No te pongas a llorar por la cantidad que tienes: focalizate en la solución.

La red del personaje:

Personaje y sus esferas

Para poder hacer este ejercicio a cabalidad he diseñado un material específico. En él encontrarás un telar con todos los elementos que componen a un personaje y luego todos los elementos que debes llenar sobre él para tener una idea más o menos clara de lo que hay detrás. Es uno de los múltiples materiales del curso de Autoconocimiento y escritura. Descárgalo, úsalo y cuéntame que es lo que descubres.

Accede al ejercicio

 

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Por qué conocer tu relato puede cambiar tu vida

Por qué conocer tu relato puede cambiar tu vida

Todos tenemos un relato, una historia que nos contamos una y otra vez sobre nosotros mismos, lo que somos, lo que no somos. Muy pocas personas son realmente conscientes del libreto que opera detrás de sus acciones, como si hubiera un direcator/a que programara su vida y sus acciones de acuerdo del programa ordenado de lo que se espera de tal o cual persona. La entrada de hoy te mostrará algunas de las técnicas que trabajamos en el Curso de Autoconocimiento y escritura y que justamente buscan, pasar ese relato que rige tu vida, al frente de tus ojos para que no siga siendo la voz dictante desconocida y misteriosa, sino el set de consejos que determinarán aquello que debes trabajar y aquello que no.

tu relato

En alguna parte he hablado de la regla de 3. Esa regla que dice que cuando algo se repite 3 o más veces en tu vida es porque necesitamos prestar atención, porque en eso hay algo que observar y que aprender y que si no captamos a tiempo va a empezar a ser una verdadera molestia.

Recuerdo uno de los momentos más impactantes en los que eso sucedió. Había estado experimentando situaciones realmente fuertes con personas muy cercanas a mi, en la que se repetía un patrón que era incapaz de ver y en el que sinceramente no me veía identificada. Al escribir esto, me impacta la capacidad que tenemos de no ver las cosas más obvias cuando se trata de nosotros. Realmente eso de la paja en el ojo ajeno y el tronco en el propio es demasiado verdad. En fin. Era un tema bastante fuerte y tenía que ver con formas de trato que no eran positivas. Cuando realmente no fui capaz de evadirlo más, apareció el referente de ello. Mi mamá había vivido algunas situaciones bastante similares cuando yo había estado en su vientre.

El escalofrío que sentí al reconocer la pauta de mis propias experiencias en esos hechos fue radical. En ello se conjugaron una serie de cosas que tenían que ver con varios hechos de mi vida y que no había sido capaz de ver o enfrentar.

Cuando tomé real conciencia de ello, a pesar de que me lo había dicho antes, no fui capaz de integrarlo. Esta es una salvedad respecto de nuestro proceso personal. En realidad entendemos muchas cosas solo cuando estamos preparados para hacerlo. No importa cuanto nos repitan lo mismo, si no estamos listas/os para verlo, da exactamente lo mismo.

En la entrada de hoy, quiero hablarte de 3 técnicas que te pueden ayudar a empezar a traer esos relatos incocientes a la conciencia, para que puedas de a poco empezar a deshacerte de patrones y guías de conducta que te llevan a lugares innecesarios. La libertad nace de la conciencia, del conocimiento profundo de lo que somos y los que nos ha determinado. El periplo de la libertad es eso. Cómo adquirir un conocimiento del titiritero que mueve los hilos desde el inconciente.

Vamos allá.

#1 Autobiografía de tu relato

El proyecto de Autobiografía es una de las herramientas más poderosas y efectivas que existen para tener una noción clara de lo que yace detrás de nuestras acciones. Lo he dicho antes. El ideal es hacer esta ejercicio varias veces en la vida. No te voy a engañar. Es duro. Al menos si eres realmente honesta/o con lo que has vivido o sentido. Esto no necesariamente porque hayas vivido experiencias traumáticas (aunque quizás sí sea el caso), sino porque en última instancia puedes observar de donde viene la construcción de quién eres, cuales han sido los eventos y circunstancias que han sido pivotes de los aspectos más importantes de tu personalidad.

Independientemente del nivel de asociaciones que puedas hacer en el proceso de escribir sobre tu historia, el solo hecho de hacerlo te generará una serie de efectos. Algunos agradables, otros no tanto. Pero esa es la vida. Lo más importante es que puedas hacer el ejercicio y que independientemente de lo que encuentres, abordes las experiencia como en teoría lo hace un científico: por amor a la verdad y en busqueda del conocimiento.

Algunas recomendaciones

Usa este ejercicio para liberarte, no para atarte más: Algunas personas sienten que su historia define lo que son y lo que pueden ser. Es por esto que este ejercicio puede ser un arma de doble filo. Y debes tener cuidado. Conocer la historia no es por defecto aferrarse a ella. Tiene el exclusivo propósito de hacerte ver y entender tus condicionamientos para que puedas elegir cuales de las tendencias que te definen hoy son las que quieres mantener y cuales son las que quieres dejar atrás y por lo tanto empezar a trabajar en ellas.

Si tu historia de pronto se vuelve una bandera a la cual te aferras para seguir sufriendo, entonces no hagas este ejercicio. Si lo que quieres es odiar más a los que odias, sentirte más víctima de lo que ya te sientes o culpar a otros por la vida que estas viviendo, este ejercicio solo servirá para ahondar más en estas cadenas. Nada que no sirva a la Verdad, es decir a tu condición intrínsecamente libre, tiene utilidad, y nuestra actitud hacia los ejercicios debe ser siempre con esta pregunta en mente: ¿Cómo esta actividad me hará libre?

Recuerda que la libertad es en realidad la capacidad de decidir más allá de la tendencia, más allá del antojo, más allá del vaivén de la mente. La libertad es decidir desde lo que genuinamente te lleva a lugares de más paz y menos atadura.

Entonces. Haz este ejercicio para encontrar los postes desde donde te hayas atada/o. No para culpar a quien plantó el poste. No gastes energía en otra cosa que salir de la cadena.

#2 las imagenes que nos reflejan

El universo esta diseñado para ser un espejo. Para mostrar lo que hay dentro de ti. Esto esencialmente porque somos capaces de ver lo que nuestras experiencias, condicionamientos, estados y posibilidades mentales nos permiten ver. Es como el cuento de la ciudad de los ciegos. El relato dice más o menos así. En una ciudad donde solo habitaban ciegos, llegó un día un majestuoso elefante. Todos los ciudadanos se acercaron a encontrar al animal y palparon sus partes para conocerlo. Cuando el rey preguntó a sus súbditos como era el animal, uno de ellos dijo “es largo y rugoso, como el tronco de una palmera joven”. Entonces otro súbdito que había tocado al elefante dijo “No mi señor, este hombre miente, era en realidad muy flexible y delgado como una hoja inmensa”, entonces una mujer que también había conocido al animal exclamó, “mi señor, nada de eso es verdad, yo estuve allí y el elefante era grande y redondo, como la base de una gran vasija”. La tarde continuó así, cada súbdito había tenido una experiencia distinta del elefante y por lo tanto, cada cual tenía su propia idea de lo que era en efecto dicho animal.

Esta realidad parcelada nos dice que uno, vemos lo que podemos ver, y dos que aquello que vemos está íntimamente relacionado con las cosas que estamos vivenciando en el momento.

Aquí es cuando se aplica la ya mencionada regla de tres. Cuando observas que un mismo tema se repite tres o más veces es que ese tema está jugando un rol importante en tu vida. Aprender esto es fascinante. De pronto las experiencias cotidinianas se vuelve un juego.

¡Recuerdas esa película con Michael Douglas, El juego (The Game, 1997)?. Trataba de un hombre al que se le ofrecía participar en un juego diseñado a su medida que comenzaría a invadir sus experiencias cotidianas. Hay un minuto casi al principio de la película en la que el personaje recién entra al juego y se observa completamente atento a todo lo que hay a su alrededor, pues sabe que en cualquier momento puede recibir una pista de lo que debe hacer. Es como esa sensación que tenemos la primera vez que viajamos a otro país. Una especie de curiosidad se activa en nosotras/os que nos hace estar extremadamente atentas/os a todo lo que vemos.

Esta atención se apaga cuando nos acostumbramos a las experiencias o lugares. El tema es volver a activarlas para así empezar a observar como todo lo que experimentamos es de alguna manera un dialogo, un juego de revelaciones. Pueden ser conversaciones, libros, películas, encuentros, sueños, sensaciones, música. Cosas que llaman nuestra atención y que retenemos por la razón que sea. Para hacerlo más sencillo, te recomiendo que al final del día escribas un poco de tus experiencias.

A veces es rápido, otras veces nos demoramos más en encontrar el patrón del tema que vivimos.  No te pongas ansiosa/o. Deja que las cosas fluyan y tu simplemente espera. Una vez que te des cuenta de cual es el tema que se está repitiendo como un conflicto o como una inquietud, simplemente obsérvalo. El 80% de las veces la resolución de un tema se relaciona con darnos cuenta, con escuchar lo que ese tema tiene que decirnos de nosotros mismos. Intenta identificar tu resistencia, lo que te cuesta de ese tema, lo que es difícil, y espera a ese momento en que lo puedas dejar ir o que por si solo se diluye.

2 formas de acelerar el ritmo y/o entender mejor tu relato

Si esto te parece demasiado difuso (y puede que lo sea un poco), hay ciertas cosas que puedes hacer para experimentar la sensación del reflejo un poco más rápido.

Una tiene que ver con empezar a anotar y conocer tu sueños. Solo anótalos con el máximo detalle posible dándote el espacio para reflexionar y asociar lo que sea que te produzca dicho sueño.

Otra tiene que ver con ejercicios de reflejo a través del arte. Existen varios ejercicios para mostrarte tu estado actual. Uno de los mejores que he encontrado, lo entregaba Deborah Marín, de OyeDeb.

Descarga el ejercicio aquí.

Además, para complementar sobre este tema, te recomiendo el hermoso libro del autor japones sobre la ley del espejo y sobre el efecto del perdón.

Lo que importa en estas técnicas es empezar a desarrollar un ojo para leer nuestros temas actuales, nuestros propios códigos.

#3 el juego meditativo

Por último esta el rey o la reina de todas las técnicas: la meditación. Como ya sabes, vuelvo aquí, una y otra y otra vez.

En una realidad saturada de contenidos la meditación ofrece el vaciamiento, el silencio y en grado último el descanso y la paz interna.

¿Cómo? Porque produce lo mismo que cuando tiramos la cadena del baño. Todo el deshecho innecesario de nuestra mente, se va por el drenaje, dejando el espacio limpio.

La mejor imagen de esto para mi siempre viene de la idea de tratar de escuchar un sonido muy tenue en un lugar lleno de ruidos estridentes. Es prácticamente imposible. Debemos silenciar un poco el espacio para poder escuchar. Si lo que queremos es empezar a conocer un poco ese relato que se haya oculto entre todo el barullo, necesitamos despejar un poco la basura mental. Solo entonces podemos empezar de verdad a distinguir lo burdo de lo sutil.

Para ayudarte, te dejo hoy una meditación de Kundalini Yoga justamente para desarrollar la mente sensible.

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La importancia de tu carta natal

La importancia de tu carta natal

La gran mayoría de las personas creen que las cartas natales (astrales, numerológicas, tarot) son formas de arte adivinatorio u oráculos. Nada más alejado de la realidad. Hoy quiero hablarte de la verdadera función e importancia de las cartas natales y por qué considerar hacerse una al menos una vez en la vida puede ser un gran aporte para tu proceso personal.

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La verdad es que siempre me ha generado un rechazo pensar en que me lean el futuro. Instintivamente me ha parecido siempre una forma de manipulación de mi percepción y del mismo modo he podido entender porqué en lo más profundo de las doctrinas espirituales ha habido siempre un cierto resquemor respecto del arte de leer el futuro. Quizás te parezca una contradicción, desde la ignorancia del dogma se pensó que las cartas natales no eran más que una forma de expresión de carácter negativo, pero como se transmiten costumbres sin reflexionar, lo mismo pasa cuando no nos preguntamos cual es el problema con que nos lean el futuro. La respuesta es porque el futuro no existe. Solo existe el presente y lo que ha de suceder después se decide momento a momento. Mi ataque inicial con el tema es básicamente porque tengo una enorme resistencia a que me predispongan inconsciente o conscientemente a un resultado. Sin hablar de que me empiecen a meter miedo. Pero bueno, no me quiero desviar. Lo cierto es que el tarot, la numerología y la carta astral no son en su origen formas de adivinación. Eso como muchas cosas es un largo periplo de mal entendidos y mal usos de herramientas que buscan ninguna otra cosa más que entender y aclara el presente.

El uso original

Antiguamente y hoy en algunos lugares del mundo como India, China y otros, las cartas natales no eran más que herramientas para ayudar al desarrollo de las personas desde el momento de su nacimiento. En general las cartas natales, tal como el eneagrama, el tarot, la numerología, las astrologías védicas, occidentales y tibetanas buscan la compresión de la tendencia predominante en una persona. Como un test de personalidad que viniera impreso en los astros al momento de nuestro nacimiento, en nuestra configuración energética y en nuestros números. Un test que podría dar luces a nuestra compatibilidad con nuestros padres, a nuestros intereses, a aquellas cosas que nos permiten desarrollarnos con mayor rapidez o mayor lentitud. Un mapa de las más grandes dificultades y dones con los que cada persona se encuentra armada/o a lo largo de su vida. Imagina esto. Tu hijo, tu hija tiene un mapa escondido que dice lo que más le cuesta, que herramientas tiene para sobrepasar las dificultades y que cosas puedes hacer tú como su madre/padre para orientarlo sin violentar su naturaleza. ¿Te gustaría tener una acceso a ese mapa? Se que todo padre/madre que creyera en esa posibilidad no se lo pensaría dos veces. Ahora, claro, esta el tema de si creemos o no. En nuestra cultura, esto esta muy cerca de la charlatanería, especialmente cuando hay muchas personas que lo ocupan con funciones no apropiadas. Pero si somos cuidadosos no es tan difícil encontrar a alguien que nos haga una buena lectura.

Recientemente, mientras aprendía un poco de numerología me enteraba de cosas que me ha costado años comprender y asimilar de mi misma y pensé “que útil habría sido saber esto cuando pequeña”. Por eso quise escribir esta entrada. Creas o no en estas herramientas vale la pena investigar un poco con los ojos correctos. Busca entender tu tendencia, busca entender tu dificultad para desarrollarte en esas áreas donde te sientes débil.

Todo esta relacionado

Pero, ¿cómo?¿Cómo es posible que los números, los astros o las cartas, por más bonitas y elabaradas que sean, puedan darnos alguna información sobre nosotros?

En los casos de las cartas numerologicas, astrologicas o de eneagrama, lo que hay es esencialmente una definición de configuración energética. Sin ponerme demasiado “esotérica” para hablar, me refiero a la tendencia que tenemos todos los seres humanos a distribuir nuestra energía, expresándose en la forma de nuestro cuerpo (somos macizos, atleticos o desgarbados), nuestra personalidad (tímidos, extrovertidos, concentrados, expansivos, etc), nuestra conducta, nuestras debilidades, nuestros temores. Todas estas cosas a pesar de lo que diga la gente, son clarísimas incluso en nuestros primeros meses de vida.

El año pasado me tocó ir hacer un servicio al Sename cuidando a bebes de menos de un año. Habían alrededor de 15 bebes en esa sala y recuerdo como si fuera ayer la fuerte impresión que me causó el ver lo marcadas que estaban sus personalidades aún así de pequeñitos. Lo mismo me sucedió hace muchos años cuando haciendo un trabajo fui a tomar una prueba a un colegio. Habían unos 30 niños de menos de 10 años. Y lo mismo, las personalidades como si fueran estos adultos en miniatura, exactamente como serían al crecer.

Las cartas natales en cualquiera de sus formas son un apoyo impresionante para contrarrestar las dificultades que pueda enfrentar un niño o una manera de darle fuerza a sus herramientas intrínsecas. Pensar que todos los niños pueden ser tratados iguales, o que con todos va a funcionar lo mismo es una ilusión que las personas con más de un hijo aclaran con mucha facilidad.

Considera darte luces con estas herramientas. Y reflexionar sobre aquellas cosas que siempre han estado ahí y que quizás has tenido que esforzarte mucho por clarificar.

Por el momento solo te dejo algunos títulos de libros para investigar un poco más el tema que da para mucho. Pronto iniciaremos el podcast de Premalilah y en uno de las primeras sesiones hablaremos con una excelente representante de la numerología tántrica. Si quieres saber algo específico de este tema puedes dejar algún comentario para ver si hay preguntas que recogeremos durante la entrevista. Hasta entonces busca, busca.

Textos para dar una vuelta

Si tienes alguna recomendación de textos, compártela en los comentarios.