Todas/os cargamos nuestro peso. El tema es que muchas veces pensamos y sentimos que es nuestro deber hacerlo. La clave está en aprender como honrar lo que hemos vivido y aprender a soltarlo. No es fácil. Por eso la entrada de hoy es tan importante. Lo que viene te enseñará por qué nos cuesta tanto soltar, y cual es la mejor manera de hacerlo en una manera respetuosa y amorosa con nosotras/os y lo que nos rodea.

Soltar el pasado

Soltar el pasado.

¡Qué fuerte!

Que alivio también. Siempre se me viene a la mente la Jill bolte taylor, sosteniendo un cerebro humano y diciendo: “imagínate soltar treinta y tantos años de peso emocional” fuaaa. ¿Por qué nos agarramos tan firme de ese peso?

Porque ES un peso. Si te fijas, ahora mismo puedes sentir el efecto de esa mochila en tu espalda. Cierra los ojos un momento y piensa: “mi mochila emocional, ¿cómo se siente?” seguro que algo percibes en la espalda que no es del todo agradable.

Igual que una mochila, pesa y después de un tiempo empieza a doler.

Entonces hay que considerar seriamente la necesidad de sacárselo de encima. Pero no respondí la pregunta ¿porque nos aferramos tanto a nuestra mochila emocional? ¿sabes la respuesta?

Es simple.

Por que la necesitamos, o más bien pensamos que la necesitamos. Es ella la que nos da una idea tangible de quién somos o, (de nuevo) quién creemos que somos. Esa frasecita de la historia, de que somos nuestra historia. La verdad es que suena muy bien, muy lógico, pero si hay algo que he aprendido en las años de entrenamiento y trabajo espiritual es que esa frase es 1) una mentira y 2) es una mentira muy dañina.

Ya se. Hay varios de ustedes que se levantarán indignadas/os y pincharán el botoncito arriba a la derecha de cerrar este estúpido blog… Aguanta. solo respóndeme algo antes de salir. ¿que paradigma sostiene esta idea de que somos nuestra historia? ¿sabes? Bueno si no se te viene a la cabeza de inmediato, te cuento:

El determinismo.

Y ¿sabes cuál es la premisa básica del determinismo?

Pues, que nuestro entorno, historia, genética, familia, cultura, astrología, los hoyos en el sol, bla bla bla, determinan, definen y escriben en piedra imborrable por los siglos de los siglos, QUIEN eres tu.

No se tu. Pero esto, para mí, es morirse ahí mismo. ¿De qué me sirve vivir si no puedo cambiar, modificar, hacer nada con mi historia, con mi vida, con mi ser?

Ciencia actual, ciencia antigua

En oriente también existe una noción de la importancia de las cosas que según el determinismo nos definen.

Solo que con una leve diferencia.

La cultura, familia, historia, astros y lo que sea, no te determinan, pero si te influencian y no poco, mucho.

Entonces ellos, que entienden la espiritualidad como algo esencialmente práctico, no volado, ni etéreo, sino muy aterrizado y prosaico, dijeron: ¿cómo desarrollamos formas de entender, definir y en última instancia manejar, nuestro sistema de influencias para liberarnos de ellas o usarlas a nuestro favor? Y entonces nacen cosas como la astrología, la numerología, el ayurveda y tal. Independiente de que estas cosas te hagan sentido, lo interesante es que la ciencia actual, a su modo ha ido integrando muchos de estos conceptos.

No la astrología o los números, pero sí los sistemas medicinales del ayurveda, de la medicina china y tibetana, y más importante aún, la idea de que en verdad el determinismo como tal, no existe. Solo existen las influencias y las tendencias.

Esto es que, por nuestra historia, cultura, genética, etc, vamos a tender a tal o cual cosa, pero nuestra posibilidad de variación es casi infinita (yo diría infinita, pero hay que mantener el recato).

Mochila emocional y soltar el pasado

Entonces, el tema es que cuando pensamos que somos lo que hemos vivido, estamos cayendo en el determinismo. Con esto yo no quiero decir que la papa esta en olvidarse de los problemas, de la historia, de los dolores no resueltos y seguir hacia delante como un loco porque SOLO importa el futuro. No no no. Igual como hacen en oriente y como se hace en ciencia, primero tenemos que identificar el problema, luego reconocerlo en nosotros, integrarlo en la importancia que tiene para nuestra vida y finalmente hacer algo (y esto es importante, hay que HACER algo) para soltarlo.

Ese hacer es tan variado como el tema mismo.

Lo que te quiero decir es esto. Si quieres tener un año nuevo, lo mejor es partir con un bulto menos. Con un peso menos. Un poco más liberada/o. Ahora. Hay bultos y bultos. La idea no es que te presiones a deshacerte del trauma más terrible de tu vida. Esa es mucha presión y las cosas tienen su tiempo. Pero quizás hay algo más pequeño. Una disculpa pendiente. Una conversación, una visita, una carta, una compra, una limpieza, un boleto de avión.

Algo. Lo sufientemente importante para que puedas apreciarlo y lo suficientemente simple para que lo puedas hacer ahora. Síiii, ahora. Piénsalo.

De verdad el mejor regalo que te puedes dar es despejar eso. Y partir el próximo año, a pocos días de hoy, en un lugar distinto, tangiblemente distinto.

Esa es mi invitación.

Para mi, lo que haré y lo firmo aquí mismo es limpiar el patio de atrás de mi casa que parece país en guerra. Les dejo un foto del antes y en los próximos días del después.

Si quieres hacerlo de verdad, descarga esta pequeña guía que contiene lo fundamental para ayudarte a lograrlo de una manera suave y respetuosa contigo y los demás.

Hasta entonces y considerando que hoy es navidad, un abrazoooo y ojala te animes a ayudar a alguien estos días.

 


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